Algo irrumpe y crea la distorsión, separa las dos mitades de una verdad que no empieza a negarse a si misma, todavía. Las mitades coexisten y se solapan, danzan en discontinua displicencia, en busca de la preciada continuidad que solo la verdad ultima podrá tener, la que persista en el tiempo cuando todas las otras se desvanezcan, y continue forjando la verdad eterna que a su paso describa la realidad.
No sabe, todavia. Camina, espera el colectivo, fuma cigarrillos muchos, viaja, trabaja, hace bromas y se rie, todavia. El dia le parece largo, hace comentarios al respecto mientras un cafe ocupa su mano derecha y teclea despacio con la izquierda, le responden afirmativamente, varias respuestas, muchas carcajadas por que se le volco el cafe y la mancha en el piso le parece tan tragica, la camisa zafo bien, pero el piso!. Los segundos se suceden y amontonan, cada evento es irrupcion y crea sinfin de variables, cada acontecimiento modifica el producto final aun lejano.
Ahi, donde el tiempo de la mente es el mismo tiempo que el tiempo, ahi, donde o cuando no importa, la eternidad de un instante acapara su atencion mientras dura la tormenta. Volvio de donde estaba, y llego en el momento en que se estaba yendo, tambien llego antes y despues, nunca se fue, siemrpe se va. La continuidad situa el siempre junto al nunca y son tan parecidos, simultaneos, indivisibles, y no pueden tocarse, verse, no pueden ser sino en caras opuestas de una moneda, o mejor, de una hoja en blanco, de una pared, de un rio, que limita dos realidades y baña sus costas de todo lo que se deja llevar una orilla, de todo lo que logra escapar a la unicidad dimensional de ser, pero, rio, espejo, moneda, todo, inexistente para la contraparte, se ciñe un vacio en torno a lo perceptible, y lo demas no existe, pero no deja de existir.
Dejó el abrigo, suspiró, o quizás no, en alguna de todas las veces que sucedió lo mismo, hubo un suspiro, sonoro y prolongado, representativo del cansancio acumulado en la jornada, en otras ocurrencias de la misma situacion, no hubo suspiros ni cansancio, solo hubo repeticion sistematica de la escencia, la llegada, las entradas para el teatro en una mano, el ramo de flores en la otra, la sorpresa por el silencio y la oscuridad, la corta espera en el sofa, las ganas de ir al baño, la verdad.
En alguna de las veces que esto paso, salio del baño, no muy preocupado, puso las flores en un florero y levanto el telefono, buscando compañia para el teatro, quiza en otra, prefirio revender las entradas, o solo la sobrante. En esta realidad, la que se me antoja mas real, nunca salio del baño. Luego de llorarla, quito de entre sus dedos frios la navaja y efectuo el mismo corte, en ambas muñecas, para luego escribir, junto al "adios" rojo de los azulejos, un "te amo, voy para alla" y se dejo caer, muerto desde que abrio la puerta del baño, pero aun vivo, a abrazar una ultima vez, el paquete vacio, el cuerpo sin vida, de la que fue su mujer.
No sabe, todavia. Camina, espera el colectivo, fuma cigarrillos muchos, viaja, trabaja, hace bromas y se rie, todavia. El dia le parece largo, hace comentarios al respecto mientras un cafe ocupa su mano derecha y teclea despacio con la izquierda, le responden afirmativamente, varias respuestas, muchas carcajadas por que se le volco el cafe y la mancha en el piso le parece tan tragica, la camisa zafo bien, pero el piso!. Los segundos se suceden y amontonan, cada evento es irrupcion y crea sinfin de variables, cada acontecimiento modifica el producto final aun lejano.
Ahi, donde el tiempo de la mente es el mismo tiempo que el tiempo, ahi, donde o cuando no importa, la eternidad de un instante acapara su atencion mientras dura la tormenta. Volvio de donde estaba, y llego en el momento en que se estaba yendo, tambien llego antes y despues, nunca se fue, siemrpe se va. La continuidad situa el siempre junto al nunca y son tan parecidos, simultaneos, indivisibles, y no pueden tocarse, verse, no pueden ser sino en caras opuestas de una moneda, o mejor, de una hoja en blanco, de una pared, de un rio, que limita dos realidades y baña sus costas de todo lo que se deja llevar una orilla, de todo lo que logra escapar a la unicidad dimensional de ser, pero, rio, espejo, moneda, todo, inexistente para la contraparte, se ciñe un vacio en torno a lo perceptible, y lo demas no existe, pero no deja de existir.
Dejó el abrigo, suspiró, o quizás no, en alguna de todas las veces que sucedió lo mismo, hubo un suspiro, sonoro y prolongado, representativo del cansancio acumulado en la jornada, en otras ocurrencias de la misma situacion, no hubo suspiros ni cansancio, solo hubo repeticion sistematica de la escencia, la llegada, las entradas para el teatro en una mano, el ramo de flores en la otra, la sorpresa por el silencio y la oscuridad, la corta espera en el sofa, las ganas de ir al baño, la verdad.
En alguna de las veces que esto paso, salio del baño, no muy preocupado, puso las flores en un florero y levanto el telefono, buscando compañia para el teatro, quiza en otra, prefirio revender las entradas, o solo la sobrante. En esta realidad, la que se me antoja mas real, nunca salio del baño. Luego de llorarla, quito de entre sus dedos frios la navaja y efectuo el mismo corte, en ambas muñecas, para luego escribir, junto al "adios" rojo de los azulejos, un "te amo, voy para alla" y se dejo caer, muerto desde que abrio la puerta del baño, pero aun vivo, a abrazar una ultima vez, el paquete vacio, el cuerpo sin vida, de la que fue su mujer.
