Lo trataron de loco y lo encerraron, nadie entendia sus vueltas, ni tenia paciencia para soportarle los caprichos. Lo que en principio fue presuncion se volvio realidad, el encierro lo volvio loco, el encierro justifico el encierro.
Todavia brillan sus ojos al oirme hablar, sabe quien soy, sabe que me aprecia. No se mueve, casi. Existe, pero no vive.
Fulgor y trueno. Apagon. Adios al encierro dijo, dijo. Era todo pantomima y el ya esta en cualquier lado. Sus penurias colman el libro de los ayeres olvidados.
Nos mira y somos nosotros los encerrados. Nuestros ojos brillan por su recuerdo
Monólogo / Escena I
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*Oficina a media luz. Pilas de papeles. En un rincón, hay otra oficina más
chica, a oscuras. Ella entra con una enorme corona, va encendiendo las
luces, ti...
Hace 1 semana
